El gobierno de Claudia Sheinbaum parece enfrentar una insuficiencia presupuestal creciente y una operatividad política centrada en el diálogo prolongado, pero sin resolver eficazmente los reclamos sociales. Un ejemplo crítico es la situación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cuya petición central busca el cumplimiento de derechos pensionarios adquiridos que fueron reducidos durante la administración de Felipe Calderón.

Aunque el derecho fue reconocido y apoyado electoralmente por Claudia Sheinbaum, quien se comprometió a revertir la Ley del Issste de 2007, la administración actual argumenta la falta de presupuesto. Esta postura ha llevado al magisterio a emplear sus métodos tradicionales de lucha, mientras que el gobierno ha respondido con una narrativa de descalificación, llegando incluso a vincular al movimiento magisterial independiente con posturas de ultraderecha.

Este distanciamiento se suma a una tendencia preocupante respecto a otras causas sociales, como la búsqueda de desaparecidos y la defensa de los derechos humanos. Mientras el país se prepara para un Mundial de Fútbol criticado por su enfoque mercantilista, existe el riesgo de que la izquierda social se fracture, debilitando la base natural de un proyecto gubernamental progresista.

En el ámbito internacional, la incertidumbre persiste con las amenazas de Donald Trump sobre la posible no renovación del tratado comercial norteamericano, subrayando una postura de superioridad económica frente a México y Canadá.

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