Gianni Infantino protagonizó este miércoles, en Rabat, una reunión con su grupo compacto en la cual comenzó a trazar la estrategia para retener el poder en la FIFA y asegurar su reelección para un nuevo mandato. Según deslizan en el máximo órgano del fútbol, el jefe de la FIFA tiene todo el respaldo de Donald Trump tanto para volver a la carga con nuevos negocios, como el lanzamiento de una criptomoneda, así como para neutralizar a potenciales rivales en la elección del año que viene en Marruecos, donde Infantino requiere de 106 votos para un tercer y último mandato. Con el aval de Washington, el dirigente del fútbol se asume en condiciones de descarrilar las opciones promovidas por la UEFA, por un lado el presidente del club francés PSG, Nasser Al-Khelaïfi, y por el otro la titular de la Federación Noruega, Lise Klaveness. Debe decirse: a pesar de los escándalos devenidos del fallido intento por privatizar el próximo mundial, Infantino no toma distancia de la familia Trump ni reniega de su amistad. Así como buscó un negocio con el hermano de Jared Kushner, es probable que el proyecto cripto esté conectado a los hijos del presidente, que incursionan en ese ámbito. El fútbol se está constituyendo, para Trump, en una clara opción para cuando deje la presidencia. El presidente lo dio a entender en su encuentro con dirigentes de decenas de federaciones el mes pasado, en Nueva York, en la víspera a la final entre España y Argentina. La prensa británica señaló este jueves que a Infantino le faltarían cinco votos para asegurar su reelección, muy sustentada en avales de África y Asia. Por eso su probable viaje, todavía no confirmado, a la toma de protesta de Abelardo De la Espriella en Colombia tiene lógica: allí Infantino terminará de asegurar los once votos de la Conmebol, que regula el fútbol sudamericano. El presidente de la Federación Colombiana, Ramón Jesurún, es un alter ego de Alejandro Domínguez, jefe de Conmebol y aliado cercano de Infantino. Por su parte, el jefe del fútbol colombiano tiene una relación de amistad con la familia Gilinsky, dueños de la revista Semana y grandes promotores de la candidatura de De la Espriella. Al mismo tiempo, los Gilinsky tuvieron enormes utilidades durante los cuatro años de Petro en Casa Nariño. De la Espriella es un gran aficionado del fútbol. Desde hace años está vinculado al club Junior de Barranquilla y trae la ambición de que el mundial de clubes del 2029 sea en Colombia. El mismo plan que cultiva Claudia Sheinbaum, que quiere replicar el efecto social de la última Copa del Mundo en el verano previo al 2030. El otro facilitador de Infantino en la Conmebol es Claudio "Chiqui" Tapia, mandamás del fútbol argentino y que ha construido un vínculo con la hermana del presidente Javier Milei, actualmente el gran aliado regional de la Casa Blanca. La agenda de Trump es la que le marca los socios a Infantino para sostenerse en el cargo.

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