En mayo, el Congreso de la Ciudad de México aprobó uno de los pilares del gobierno de Clara Brugada: la ley del Sistema de Cuidados. La ley fue una de sus grandes promesas de campaña, anticipa ser uno de sus principales legados y marcar una avanzada histórica en el país y el mundo para reducir la carga de los trabajos del hogar que recaen sobre las mujeres sin una remuneración.

La legislación tiene tres objetivos fundamentales. El primero es reconocer el trabajo de cuidados que había sido olvidado y que ni siquiera se consideraba trabajo porque se asumía que eran tareas que debían ser asumidas por las mujeres por ser mujeres. Ahora se reconoce que es un trabajo, que históricamente lo han realizado las mujeres y que tiene un valor económico. Hoy en día el trabajo de cuidados representa el 30% de la economía de la Ciudad de México; un tercio de la economía lo realizan las mujeres y lo hacen sin remuneración en un 90% de los casos. Además, hay mucha desigualdad porque cada 40 horas que cuida una mujer a la semana, un hombre cuida 15.

El segundo objetivo busca redistribuir, es decir, que ya no caiga la carga de trabajo en las mujeres, sino que el Estado asuma la rectoría del trabajo de cuidados. El tercer objetivo, y final, es reducir el tiempo que dedican las mujeres a cuidar a través de la redistribución del trabajo de cuidados en el que el gobierno asume parte de esas tareas, pero también las empresas, la sociedad y una redistribución entre hombres y mujeres.

En términos prácticos, se crea una junta del sistema de cuidados que será la encargada de articular un plan integral que irá dirigiendo a cada secretaría para que hagan medidas de cuidado. Movilidad debe incorporar modificaciones en temas de cuidado, como un transporte público donde puedas mover una carriola y que una persona en silla de ruedas se pueda mover de manera autónoma.

La primera etapa es el tema de la infraestructura. El Gobierno de la Ciudad está enfocado en la construcción de la infraestructura, como 100 Utopías y 200 casas de las Tres R. Una mujer podrá acceder a un comedor comunitario, que es parte del sistema de cuidados, donde se ahorra tres horas de su vida porque ya no tiene que ir al mercado, no tiene que cocinar ni lavar. Con esas horas, podrá acceder a una Utopía para descansar, aprender, capacitarse o hacer ejercicio. Si cuida a un adulto mayor, lo puede traer a las Casas de Día.

Durante la etapa de consultas, en Iztapalapa, que lleva varios años con el sistema de cuidados, había mamás que decían que no habían tenido una hora para ellas solas desde que había nacido su hijo con discapacidad. Con la Utopía tienen al menos cuatro horas libres para destinarlas a ellas mismas. El síndrome del cuidador es una realidad y el 80% de las personas que cuidan en esta ciudad no se sienten cuidadas.

Es un proyecto a largo plazo porque es transaccional. Se plantea primero con el presupuesto. Ahorita hay muchas políticas de cuidado y se tienen que contabilizar en el presupuesto cuánto ya se destina con un anexo transversal. Se debe destinar cada año más para superar el índice de la inflación y de manera transexenal. Cuando se vaya Clara, esto tiene que seguir.

El objetivo es que cualquier habitante tenga un centro de cuidados a 15 minutos de su casa. Ese va a ser el gran legado porque no hay nadie que no necesite cuidados.

En cuanto al sector privado, están las licencias del cuidado. Las empresas tienen la responsabilidad de destinar ciertos días a temas de cuidado. También está la obligación de construir infraestructura de cuidados como guarderías y espacios para la lactancia.

Se nos han acercado diputadas del Estado de México y Puebla, entre otros. Es una cuestión que depende del Poder Ejecutivo por la cantidad de recursos que tienen que invertirse en un sistema de cuidados, pero es una inversión que transforma la vida de las personas, sobre todo de las mujeres.

Es una cuestión que nos cuestiona la vida privada. Estamos cuestionando actividades que antes pensábamos que eran absolutamente domésticas y hoy decimos que el gobierno tiene la obligación de ayudar en esas actividades. Rompe esquemas, paradigmas y es completamente revolucionario y profundamente feminista.

Esta ley va a permitir cerrar la brecha económica que no se ha cerrado nada. La brecha política ya la cerramos porque prácticamente tenemos la misma cantidad de mujeres que hombres participando de la política. La brecha educativa también ya la cerraste porque se gradúan más mujeres que hombres de las universidades. Hay que trabajar en qué carreras porque ahí hay todavía una diferencia. La brecha económica es enorme y las gráficas demuestran que en los últimos 50 años no se ha cerrado nada. Por cada 70 hombres que participan de la economía, lo hacen 30 mujeres. Es una brecha del 40%. Las razones son cuidados y el salario. La mitad de las mujeres de este país ganan un salario mínimo o menos y en los hombres eso es del 30%.

Hay que reconocer la apertura de la jefa de Gobierno. Pasamos por muchas etapas e hicimos una consulta que no fue una simulación. Salimos a la calle a escuchar a la gente y las propuestas de la sociedad también están incluidas. Hicimos cinco foros de tres horas cada uno y escuchamos hasta la última propuesta y las que eran viables las incorporamos por la apertura de Clara para que sea una ley plural. Eso garantizó la unanimidad.

En Iztapalapa, los resultados son evidentes. Había adultos mayores que nos decían que habían generado amigos en las Casas de Día y que ya no estaban solos. El diputado Varela nos decía que antes de la Utopía de la Sierra Santa Catarina les preguntaba a los vecinos cuántos de ellos habían nadado en una alberca y nadie alzaba la mano. Hoy hacemos esa misma pregunta en esa misma comunidad y todos alzan la mano. Hay niños que tienen la oportunidad de hacer deporte por primera vez.

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