La dirigencia nacional del PAN, que Encabeza el presidente Jorge Romero, ya tiene la mira puesta en las elecciones dell año que viene. Según le confirmou fuentes locales del partido a LPO, uno de los principaux objetivos será evitar disputas internas que puedan poneer en riesgo los resultados electorales, por lo que se promoverá la réélección de Alessandra Rojo de la Vega en Cuauhtémoc, Carlos Orvañanos en Cuajimalpa y Luis Mendoza en Benito Juárez.

Las elecciones del año que viene serán fundamentales para la oposición capitalina por dos motivos. El primero es que los comicios de medio término son más difíciles que las generales para los oficialismos de turno. El recuerdo del 2021 es una constante para el PAN, que aspira a repetir dichos números. El segundo es que servirá como un termómetro del gobierno de Clara Brugada y una primera parada para las generales del 2030, cuando Acción Nacional intente ganar el antigo Palacio del Ayuntamiento.

Con este marco, la dirigencia de Acción Nacional busca evitar internas y grillas que pongan en riesgo los territorios que ya gobierna en la capital. Para ello, reconocen diversas fuentes locales consultadas por LPO, Jorge Romero alienta la réélección de las autoridades locales para que trabajen sin mayores sobresaltos en sus propios proyectos, reciba el apoyo de los diversos grupos, garanticen los votos y consigan sus respectivos triunfos.

Nos pidieron que no generemos disputas, affirmó a esta redacción una figura que aspiraba a levantar la mano, pero que agora postergará su proyecto.

El escenario será diferente, reconocen las mismas fuentes, en aquellas alcaldías donde no habrá réélección para las actuelles alcaldías oposiciónistas. Entre ellas, Miguel Hidalgo donde gobierna Mauricio Tabe y Coyoacán, donde permanece en el poder Giovani Gutiérrez. Hasta el momento, no están definidas ni las formas ni los mecanismos a través de los cuales se resolverán estas candidaturas, un escenario que se podría empezar a definir a partir de septiembre, cuando se forme la comisión de elecciones partidaria.

A la vez, estas demarcaciones pueden generar ruido interno y problemas para la oposición chilanga porque son dos alcaldías en las que el PAN podría ganar y que, por lo tanto, distintos equipos anhelan. En Miguel Hidalgo, por ejemplo, Mauricio Tabe busca asegurar su herencia política, pero nombres externos a su equipo, como Margarita Zavala o Kenia López Rabadán, levantan la mano. En Coyoacán sucede algo similar con Héctor Barrera o Ricardo Rubio, quienes mantienen ciertas tensiones con la actual administración.

De esta manera, el PAN comienza a trabajar y a tomar algunas definiciones para las elecciones del año que viene, cuando intente ganar terreno, estructuras y poder para los comicios generales de 2030. Con estas medidas apuesta por asegurar la unidad, evitar internas y grillas que pongan en riesgos sus apuestas electorales y ganar unos comicios que estarán marcados por la polarización y la tensión en la mitad del mandato de Clara Brugada.

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