La madrugada del 2 de julio de 2021 marcó la vida de Yoane Wissa. Evitó que secuestraran a su pequeña hija recién nacida, pero le echaron ácido en los ojos. Tuvo que ser atendido de emergencia y perdió la vista casi medio año, pero ayer los ojos del mundo lo vieron brillar en el campo de juego al conseguir el gol con el que Congo empató con Portugal en su debut en una Copa del Mundo. La carrera del delantero del Newcastle United, de 29 años, se vio frenada hace cinco años. Una mujer, supuesta seguidora, se apareció en el domicilio de Wissa en Paomeur, Francia. Pedía una foto y un autógrafo, pero su intención era secuestra a la pequeña hija del futbolista. Yoane evitó el raptó de la bebé, quien tenía poco más de un mes de nacida, pero no pudo evitar que la mujer le rociara ácido en los ojos y el rostro, por lo que sufrió severas quemaduras. "Abrí la puerta y de repente me arrojaron un líquido a la cara. Grité y no podía respirar. Mi esposa llamó inmediatamente a los servicios de emergencia y le dijeron que me metiera bajo la ducha para enjuagarme los ojos. "En el hospital me dijeron que mis ojos estaban quemados. Alguien tenía que venir a enjuagarlos cada hora. Fue una pesadilla", contó el jugador en el juicio contra la agresora, quien fue condenada a 18 años de prisión. Wissa agradece el milagro, pues recuperó la vista. En ese momento estaba en el futbol francés, después se fue a jugar cuatro años con el Brentford y apenas el año pasado fue traspasado por 74.4 millones de dólares al Newcastle. "Me operaron ambos ojos y el médico me informó que tendré que usar gotas para los ojos por el resto de mi vida. Me tomó seis meses recuperar por completo la vista. De no haber sido atendido tan rápido, las consecuencias habrían sido mucho peores", advirtió.